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Aprender a curtir una piel de venado no es una tarea difícil, pero sí requiere algo de trabajo manual y de tiempo. El resultado final del trabajo será una piel de venado maleable que puede usarse para muchos proyectos, incluyendo un adorno de pared, un tapete, gorras o chalecos. Este artículo te muestra cómo curtir la piel con una solución ácida o los aceites cerebrales del venado.

Método 1
Método 1 de 2:

Curte la piel con una solución ácida

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  1. Hazlo luego de que la piel haya enfriado y cuando puedas extenderla en una roca plana o en concreto frío. Usa un cuchillo o un cuchillo para despellejar para retirar todo residuo. Es muy importante retirar toda la carne de la piel para que no comience a pudrirse. [1]
    • No esperes demasiado para retirar la carne de la piel luego de despellejar al venado. Si la piel comienza a descomponerse, no resistirá el proceso de curtido.
    • Usa una herramienta de despellejado diseñada para rascar la carne de la piel en lugar de un cuchillo. Las herramientas puntiagudas podrían perforar y dañar la piel. [2]
  2. Asegúrate de esparcir una capa de sal bastante gruesa para absorber toda la humedad de la piel. Usa de 1,5 a 2 kg (3 a 5 libras) de sal, dependiendo del tamaño de la piel.
    • El proceso de aplicación de la sal tarda de uno a dos días si se usa la cantidad de sal adecuada. Sigue añadiendo sal a la piel hasta que seque por completo y se ponga crujiente.
    • Cubre las áreas mojadas de la piel con más sal.
  3. Antes de usar la salmuera, remoja la piel en agua limpia hasta que esté suave y flexible. Esto contribuye a que absorba los químicos de curtido. Pela la piel interior que se ha secado.
  4. Esta solución relaja la piel y ayuda a preservarla. Es un paso esencial en el proceso de curtido. [3] Te presentamos lo necesario:
    • 8 litros de agua (2 galones)
    • 7 litros (1 ½ galón) de agua de hojuelas de salvado. Prepárala hirviendo 7 litros de agua y vertiéndola sobre ½ kilo de salvado en hojuelas. Deja que la mezcla repose por una hora, cuela y guárdala.
    • 8 tazas de sal (sin yodo)
    • 1 ¼ de taza de ácido fórmico
    • 1 caja de bicarbonato
    • 2 botes de basura grandes
    • 1 palo largo para revolver y manipular la piel
  5. Pon la sal en un bote de basura y vierte 8 litros (2 galones) de agua hirviendo dentro. Añade el agua de hojuelas de salvado y revuelve hasta que la sal se haya disuelto por completo. Añade el ácido fórmico. Pon la piel en el bote de basura, empujándola hacia abajo con el palo para asegurarte de que quede completamente cubierta por el líquido. Deja que remoje por 40 minutos. Quita la piel de la salmuera y drénala.
    • Asegúrate de usar guantes y tomar otras precauciones para evitar quemarte con el ácido para baterías.
  6. Añade 30 gramos (1 onza) de bicarbonato por cada 4 litros (1 galón) de agua necesarios para cubrir la piel en un bote de basura grande. Coloca la piel en la solución neutralizadora y revuelve por veinte minutos. Quita la piel de la solución, enjuaga y escurre.
  7. Termina de enjuagar la piel y cuélgala sobre una viga para que escurra. Frótala con aceite de pata de buey (neatsfoot) para acondicionarla.
  8. Cuelga la piel en un bastidor o en un secador de pieles para terminar el proceso. Colócala en un lugar al sol para que seque. Luego de unos días, la piel debe sentirse seca y flexible. Bájala del secador y recórrela con un cepillo de alambre hasta que tenga una apariencia similar a la gamuza. Deja que la piel seque por completo, lo que debe tardar unos cuantos días más. [4]
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Método 2
Método 2 de 2:

Curte la piel con los aceites cerebrales del venado

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  1. La primera parte del proceso de curtido siempre es retirar todos los trozos de carne y grasa de la piel. Esto facilita colocar la piel en un banco para despellejar o sobre una bolsa de basura o lona en el suelo. Rasca todos los trozos de carne y de grasa de la piel con una herramienta de despellejado.
  2. Lávala con agua limpia para quitar la tierra, la sangre y los residuos de carne. Puedes usar jabón de castilla u otro tipo de jabón hecho de sustancias naturales para suavizar la suciedad.
  3. Asegura la piel en una rejilla de secado y colócala fuera por unos días para dejar que seque antes de sumergirla en fluidos para curtir.
    • Las rejillas de secado pueden comprarse en tiendas de caza. Estas estructuras de madera son útiles para sostener la piel mientras seca.
    • La piel debe estirarse a lo largo de la rejilla de secado en lugar de simplemente colgarla. De otro modo, los extremos se doblarán.
  4. Usa una cuchilla de acero redondeada con mango o una rasqueta para astas de ciervo para rascar la piel del pellejo a contrapelo. Esto ayuda a que la solución de curtido se absorba mejor. Ten cuidado de no rasgar la piel en el área de la barriga, en donde es más delgada.
  5. Coloca el cerebro del venado y una taza de agua en una cacerola. Cocina la mezcla hasta que el cerebro se descomponga y se vuelva líquido. La mezcla debe parecer una sopa. Incorpórala hasta que esté homogénea y sin grumos.
  6. Primero lava la piel con agua una vez más para quitar cualquier residuo y cabello y hacer la piel más manejable. Exprímela entre dos toallas para quitar el exceso de humedad. Luego, vierte un poco de la mezcla cerebral en la piel y frótala con las manos. Frota una cantidad igual en toda la piel para cubrir cada rincón.
    • Puedes usar guantes para aplicar la mezcla de curtido si prefieres no usar las manos desnudas.
    • Cuando termines de aplicar la solución de curtido, enrolla la piel y colócala en una bolsa para guardar comida o para refrigerador grande. Ponla en el refrigerador por 24 horas para dejar que los sesos penetren.
  7. Para evitar que la piel se ponga demasiado rígida, es necesario suavizarla masajeándola y tirando de los extremos. Sácala del refrigerador y colócala nuevamente en la rejilla de secado. Limpia el exceso de los sesos con un paño. Recorre la piel con un palo largo una y otra vez para suavizarla hasta que se ponga suave y maleable.
    • También puedes usar una soga pesada para suavizar la piel.
    • Otra forma de suavizarla es retirarla de la rejilla de secado y trabajar con un compañero para frotarla una y otra vez sobre un tronco o un taburete.
  8. Este es el último paso en el proceso de curtido natural. Cose la piel en los lados para crear una bolsa. Cierra un extremo para que mantenga el humo dentro. Cava un agujero de alrededor de 15 cm (1/2 pie) de profundidad y 30 cm (1 pie) de diámetro y coloca el extremo abierto de la bolsa de piel sostenida con palos sobre este, al estilo tipi. Arma una pequeña fogata en el agujero dentro de la bolsa, de manera que el humo suba y ahúme la piel.
    • Cuando las llamas se hayan consumido y la fogata comience a humear, añade trocitos de madera para crear más humo y mantenerla viva. Cierra la parte abierta y deja un pequeño conducto por el que alimentar el fuego.
    • Luego de media hora, voltea la bolsa y ahúma el otro lado.
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