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Las fresas son frutas deliciosas que puedes cultivar fácilmente en tu propio jardín. Para conseguir las más grandes y sabrosas, es importante que prepares la tierra antes de plantarlas. Las fresas prefieren la tierra blanda, enriquecida y fertilizada, por lo que la preparación adecuada de un arriate suele implicar labrar y enmendar la tierra con materia orgánica antes de plantar. Además, es importante que escojas la ubicación correcta para las plantas, ya que las fresas prefieren el calor y el sol.

Parte 1
Parte 1 de 3:

Labrar y enmendar la tierra

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  1. Las fresas necesitan recibir alrededor de 8 a 10 horas de luz solar cada día. Busca un área que reciba luz solar total o parcial, y que sea agradable y cálida para las plantas en crecimiento.
  2. Estas plantas no se desarrollan bien si tienen competencia. Para darles la mejor oportunidad de crecer, debes escoger un área que no presente demasiado crecimiento de malezas. Si es necesario, puedes eliminar algunas malas hierbas a mano, pero evita escoger una ubicación que esté invadida por ellas. [1]
    • También puedes cultivar fresas en arriates elevados si lo prefieres. Al preparar un arriate elevado (en lugar del jardín), la diferencia es que solo tienes que labrar la tierra hasta alcanzar la profundidad de este espacio.
  3. Las fresas prefieren la tierra blanda y suelta, por lo que es importante que la labres un par de veces antes de la siembra. Toma una azada o un arado de jardinería para recorrer todo el arriate y excavar la tierra a una profundidad de 30 cm (12 pulgadas) para aflojarla.
    • No te preocupes si la tierra aún parece un poco dura, ya que la volverás a labrar al enmendarla con compost.
  4. Las fresas prefieren la tierra fértil, enriquecida y ligeramente ácida. El pH ideal para estas frutas oscila entre 5,5 y 6,5. Puedes aumentar el nivel de nutrientes y la acidez de la tierra al agregar materia orgánica. Esparce alrededor de 10 cm (4 pulgadas) de materia orgánica sobre el arriate. Utiliza una azada o un arado de jardinería para introducirla en la tierra. [2]
    • Una buena materia orgánica para las fresas incluye compost maduro, estiércol envejecido y turba. [3]
    • Para probar el pH de la tierra, debes utilizar un kit de prueba, que puedes conseguir en ferreterías y tiendas de jardinería.
  5. Las fresas también necesitan tierra húmeda, pero con un buen drenaje. Para lograrlo, debes esparcir 5 cm (2 pulgadas) de perlita o vermiculita sobre el arriate y mezclar la tierra con una azada o un arado de jardinería. [4]
    • La perlita y la vermiculita sirven para retener el agua, por lo que permiten que se drene a través de la tierra y la mantienen húmeda.
  6. Esparce una capa delgada de fertilizante en polvo sobre todo el arriate. Debes aplicar un puñado pequeño (de aproximadamente ⅛ de taza) de fertilizante en cada planta. Utiliza un rastrillo para esparcir el fertilizante, mezclar la capa superior de tierra y nivelar el arriate. [5]
    • El mejor fertilizante para las fresas es uno balanceado que contenga nitrógeno, fósforo y potasio en partes iguales (por ejemplo, 5-5-5). [6] También puedes comprar fertilizantes que estén específicamente formulados para fresas y otras plantas fructíferas.
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Parte 2
Parte 2 de 3:

Preparar la tierra para plantar fresas en macetas

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  1. Es probable que el éxito en el cultivo de fresas dependa de la elección de la maceta adecuada. Lo más importante es que escojas una maceta con agujeros de drenaje en la parte inferior. [7] Las macetas deben tener entre 20 y 30 cm (8 y 12 pulgadas) de diámetro. Las macetas que puedes utilizar para las fresas incluyen las siguientes: [8]
    • macetas de terracota
    • contenedores especiales para fresas
    • macetas de plástico de colores claros (estos colores ayudan a mantener las raíces más frías)
    • cajones de madera para verduras
  2. La tierra orgánica multipropósito es ideal para las fresas, siempre y cuando su nivel de pH oscile entre 5,5 y 6,5. Puedes utilizar un kit de prueba para tierra. Evita llenar más de la mitad de la maceta, ya que no contarás con espacio suficiente para el resto de ingredientes.
  3. Llena el resto de la maceta con perlita y compost en partes iguales. Utiliza la mano o una pala para mezclar todo de manera minuciosa. El compost enriquece la tierra con nutrientes, y la perlita ayuda a que retenga la humedad sin volverse pastosa, lo que es ideal para las fresas. [9]
    • Puedes utilizar vermiculita en lugar de perlita.
    • En lugar de compost, también puedes utilizar estiércol envejecido o turba.
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Parte 3
Parte 3 de 3:

Plantar fresas

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  1. Por lo general, las fresas se plantan en primavera en cuanto la tierra se descongela lo suficiente como para que puedas trabajar con ella. De esta manera, te aseguras de que las plantas y las raíces se afiancen bien para el próximo invierno. [10]
    • En áreas con climas cálidos e inviernos más suaves, puedes plantar las fresas en el otoño y cultivarlas durante el invierno. [11]
  2. Separa los agujeros a 46 cm (18 pulgadas) y en filas separadas de 60 cm (24 pulgadas). [12] Los agujeros deben ser lo suficientemente profundos y anchos como para que el cepellón encaje en su interior.
  3. Justo antes de plantar, debes utilizar los dedos para esparcir suavemente las raíces de cada planta de fresa. Al cultivar las plantas en macetas a partir de semillas, las raíces se compactan. A menos que las disemines, las raíces pueden continuar creciendo en la misma dirección en lugar de extenderse. [13]
  4. Coloca una planta de fresa en cada agujero. Cubre las plantas con suficiente tierra como para cubrir las raíces. La corona de la planta debe quedar nivelada con la superficie de la tierra. De lo contrario, las plantas pueden pudrirse.
    • La corona es el área donde las raíces se unen con los tallos. [14]
  5. Vierte una cantidad generosa de agua sobre las fresas recién plantadas para ayudar a que la tierra se asiente alrededor de las raíces. [15] Debes verter aproximadamente 2 cm (1 pulgada) de agua sobre las plantas cada semana y asegurarte de que la tierra se mantenga húmeda.
    • Durante los períodos de sequía, debes administrarles a las plantas los 2 cm (1 pulgada) de agua completos. Durante los períodos húmedos (cuando llueve a diario o varias veces a la semana), debes evitar regar las plantas en lo absoluto.
  6. Inspecciona el arriate con regularidad en busca de malezas. Puedes eliminar las malas hierbas que encuentres jalándolas con la mano. Esto es especialmente importante durante los primeros meses después de la siembra, ya que a las fresas no les gusta la competencia. [16]
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Advertencias

  • Para prevenir una enfermedad que se conoce como verticillium, debes evitar plantar fresas en un jardín en el que se hayan cultivado tomates, berenjenas, melones, frutas con carozo o plantas de la familia de las rosas en los últimos cinco años. [17]
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