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Puedes guardar tus mejores semillas de tomate y sembrarlas la próxima temporada. Si seleccionas las semillas que quieres guardar de tus plantas de tomate más sanas y sabrosas, puedes propagar tus propios tomates año tras año.
Pasos
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Colecta las semillas del tomate. Para hacerlo, corta tu tomate maduro a la mitad con un cuchillo.
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Quita con una cuchara el interior del tomate. Obtendrás las semillas y el gel que las rodea.
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Coloca esta mezcla en una taza, tazón u otro recipiente limpio con la cuchara. No necesitas separar las semillas del gel, ya que esto sucederá naturalmente luego, en el proceso de fermentación.
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Etiqueta el recipiente con el nombre de las semillas de tomate que estás guardando. Esto es especialmente importante si estás guardando diferentes tipos de semillas.
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Agrega agua suficiente al recipiente para cubrir las semillas. La cantidad de agua que uses no importa siempre y cuando las semillas queden cubiertas; la mezcla hasta podría ser líquida.
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Cubre tu recipiente con una toalla de papel, tela para queso o envoltorio plástico. Asegúrate de dejar espacio suficiente como para que el aire llegue a las semillas. La transpiración de aire estimula la fermentación de las semillas.
- Si utilizas envoltorio de plástico como cubierta, asegúrate de hacer algunos hoyos en éste.
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Coloca tu contenedor con semillas cubiertas en un lugar cálido, lejos de la luz directa del sol. De ser posible, escoge un lugar dentro de la casa en lugar de al aire libre, así nada podrá interferir con el proceso de fermentación.
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Una vez al día, retira la cubierta y revuelve la mezcla de semillas. Una vez que lo hayas hecho, reemplaza la cubierta.
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Deja descansar a tu recipiente con semillas. Esto podría requerir de hasta cuatro días, o hasta que se forme una película sobre el agua y la mayoría de las semillas se haya hundido al fondo del recipiente. Cualquier semilla que siga flotando en el agua no será utilizable.Anuncio
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Usa una cuchara para retirar la capa de moho y todas las semillas que floten. Descarta éstas, ya que no podrás usarlas para cultivar una planta de tomate.
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Limpia tu recipiente y llénalo con agua fresca. El agua debe estar a temperatura ambiente.
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Lava las semillas suavemente haciéndolas girar alrededor del agua fresca. Usa una cuchara u otro implemento para revolver que sea lo suficientemente largo como para llegar al fondo del recipiente.
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Tira con cuidado el agua de enjuague. Pon una cubierta sobre tu recipiente cuando vuelques el agua para no perder ninguna semilla.
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Coloca las semillas en un colador. Enjuágalas bajo el agua corriente, pero asegúrate de que los hoyos del colador no sean tan grandes como para que las semillas puedan escapar.
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Extiende todas las semillas en una sola capa sobre un plato de papel. Evita usar otro tipo de platos, ya que las semillas tienden a pegarse unas a otras cuando se colocan sobre superficies que no sean de papel.
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Pon las semillas en un frasco que tenga una tapa que cierre bien. Etiqueta el frasco con el nombre de la variedad de semillas y la fecha.
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Guarda en un lugar fresco y oscuro, tal como la parte trasera de tu refrigerador.Anuncio
Consejos
- Si no estás seguro de si la variedad de tomate es un híbrido, puedes buscarlo en internet o en un catálogo de jardinería. No puedes guardar semillas híbridas, así que si la palabra "híbrido" forma parte de la descripción del tomate, no intentes guardar esas semillas.
- La fruta madura contiene semillas maduras, así que asegúrate de elegir siempre tomates perfectamente maduros.
- Puedes guardar tus semillas en un sobre, pero es mejor poner luego éste en un envase sellado.
- Regala las semillas de tomate guardadas en casa. Puedes comprar paquetes de semillas en blanco con auto sellado en tu vivero local o de una empresa con catálogo de semillas.
- No uses platos de plástico o cerámica para secar tus semillas limpias, porque el agua debe ser absorbida de las semillas.
- Las semillas adecuadamente secadas y guardadas permanecerán viables por años.
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Advertencias
- No es absolutamente esencial fermentar tus semillas de tomate pero, si no lo haces, aumentas las posibilidades de que contraigan una enfermedad. La fermentación también elimina un inhibidor de germinación.
- Ten mucho cuidado con almacenar tus semillas en un paquete plástico. Si queda algo de humedad en alguna de éstas, se transferirá a todas las semillas; esto alentará al moho y a la putrefacción y tus semillas no podrán usarse.
- Si almacenas tus semillas guardadas en el refrigerador o congelador, permite que el recipiente llegue a la temperatura ambiente antes de abrirlo; de otra manera, introducirás humedad de la condensación en tu envase.
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Cosas que necesitarás
- Frasco o tazón pequeño
- Toalla de papel, tela de queso o envoltorio de plástico
- Colador
- Plato de papel
- Etiquetas y pluma
- Sobres (opcional)
- Envase para almacenar con tapa
Acerca de este wikiHow
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